Bali (Indonesia) con mis padres

Dejamos el sucio y ruidoso Bangkok para dirigirnos a esta preciosa isla de Indonesia. Mientras que yo me encargaba de planificar los vuelos y alojamiento en Singapur, mi madre encargó el alojamiento en el resto de sitios a BTD Viajes, donde trabajan dos chicas fenomenales, Ana y Nuria. Tan buenas como el hotelazo que nos buscaron en Bali.

Piscina y playa...Pedazo de piscinaPatio posterior del hotel

Al día siguiente de llegar decidimos ir de excursión. Primera parada: baile balinés. Fuimos a ver uno de los más típicos, el de Barong y Rangda.

BailarinaEl reyRangda

El Barong y Rangda siempre han sido dos de los símbolos sagrados entre los hindúes de Bali, los bailes se realizaban en la consagración, pero se han adaptado a los tiempos modernos convirtiéndose en espectáculos de atracción turística. Las danzas Barong, de las más sagradas de Bali, simbolizan el entrelazamiento del bien y del mal y de la compleja relación entre el hombre y lo sobrenatural. En esta danza pudimos ver al KEK Barong, un animal mitológico que representa al bien y el cual es interpretado por dos personas, una es las patas traseras y la otra las delanteras y la cabeza. El mal es personificado por Rangda que significa “la viuda”, pero suele interpretarse como una bruja en contacto con los espíritus de los muertos. Varios hombres armados con keris (puñales) acompañan a Rangda cuando entra en escena. Bajo su influencia, entran en trance y se apuñalan a sí mismos, pero están protegidos de lesiones gracias a la presencia de Barong. La victoria final de Barong afirma su protección a la aldea. A pesar de interpretarse como la lucha  del bien y el mal, las dos partes son más ambiguas, y la victoria de Barong nunca es concluyente.

Con KEK Barong

Tras el espectáculo visitamos un taller en el que se tejía y teñía seda y otro que trabajaba la plata en el cual mi madre me compró una preciosa esclava. También visitamos una galería de cuadros pintados por balineses y artistas de todas partes del mundo.

Precioso cuadro balinésPintando con cera las partes que no quieren teñirTiñendo la sedaTejiendoSeda pintada

Dejamos la ruta artística para adentrarnos en el Bosque Santuario de Monos Sagrados en el que podemos pasar un buen rato rodeados de monos.

EntradaSon muy listosHaciendo amigosSorpresa!Qué mono!!

Pero no sólo hay monos, sino también templos que visitar en la zona y estatuas mil. Todo ello pintado de un tono verdoso singular y atractivo, gracias a toda la flora local y los ya citados animalitos que animan la visita.

Un mono mamónMis padres ante una escalinataEl mini monoSin la falda no podíamos entrarCon mi mami

Y tras todas estas aventuras, a comer al lado de un arrozal, con unas vistas preciosas y una comida excelente.

Arrozal

Una vez de vuelta en el hotel, decidimos abrir el apetito dando un paseo hasta el pueblo de al lado (ayudados de un taxi, claro). En él vimos el templo chino, el atardecer desde la costa, templos hindúes y alguna que otra ceremonia religiosa.

Mis padres en el templo chinoBarquichuelaOfrendaAnochecerTemplo balinés

Y a cenar y disfrutar de un baile balinés mientras cenamos en un restaurante cerquita del hotel. Prontito a casa, que hay que descansar para madrugar al día siguiente, nos espera una caminata nocturna ascendiendo el volcán de Bali.

Las bailarinas

Al día siguiente, a eso de las 3:00 de la mañana ya estábamos subiendo el volcán, menuda rasca!! Menos mal que caminando no pasábamos frío, pero una vez arriba… Por la noche, antes de echarnos la siesta (porque dormir cuatro horas no es dormir) fuimos precavidos y compramos un chubasquero para cada uno, así podría cortarnos el viento y protegernos del agua. Qué bien nos vendrían a la mañana siguiente, de no ser que no nos fijamos y eran talla XXS, para mis primitas perfectos, pero para nosotros, no nos servían ni para cubrirnos la cabeza. Fail! Una vez arriba nos tocó esperar, por suerte nos tomamos un cafecito y entramos un poco en calor. Pero ahí se nos acabó la suerte, pues amaneció con una niebla y unas nubes que no nos dejaron apreciar el amanecer en todo su esplendor. Ni el sol ni el cráter del volcán pudimos ver… Aun así, fue precioso, como bien me había dicho Francisco Morán.

El grupo de ascensoEl cielo está encapotado...Sin nubes habría sido para mear y no echar gota!!Ofrendas en medio del monte, vaya ganas de subir hasta ahí!!Al llegar al hotel nos echamos a descansar

Tras el descanso… un paseo en motos de agua (o carrera) y un relajante masaje balinés. Al día siguiente más monos!! E incluso murciélagos…

Batman

Acabamos yendo a ver una preciosa puesta de sol, donde aprovechamos para ser purificados en un manantial sagrado y tomamos unas fotos espectaculares.

Ritual de purificaciónCómo no, haciendo el gilipollasLa familia ya purificada

Cenamos en un lugar increíble en el que las mesas se encontraban en cabañas elevadas y debías sentarte en el suelo de dicha cabaña con la mesa a la altura. La banda de música que amenizaba la cena, de origen japonés, era divertidísima y cuando pidieron a los comensales que les dijesen alguna canción que tocar, yo les propuse La Macarena y ellos, ni cortos ni perezosos la cantaron, no en inglés sino en español!! Un diez para el grupo que se lo curró infinito.

Increíble la puesta de sol al lado del marSin palabrasLos cantantes

Y tras ello, al avión de vuelta a casa.

Bangkok (Thailand) con mis padres

Midsemester break del segundo semestre, como no fui a casa por Navidad, tengo visita. Mis padres se aventuran y deciden hacer una mini-ruta por el sureste asiático conmigo. Primera parada (a parte de Singapur), Bangkok (Tailandia)

Mis padres

Visita obligada al palacio, mi padre y mi madre sufren el sofocante calor asiático mientras yo ando más fresco que una lechuga. Llevan dos días por este lado del mundo, por lo que aún no se han acostumbrado. No voy a volver a hablar del palacio, pues ya lo visité dos meses antes, en el viaje de Navidad. Así que, me salto esta visita y voy directamente a hablar de lo nuevo. Aburridos de regatear por Khao San Road y alrededores, tomamos un tuk-tuk y vamos hasta el mercado de fin de semana, también conocido como Chatuchak. En él encontramos todo tipo de cosas, desde relojes de imitación o innovadores hasta animales, pasando por cafés y helados como los que hacían señoras como la de la foto. Estos helados eran muy curiosos, la viejecita vierte zumo (o al menos eso parece, quizás sería más oportuno denominarlo líquido en vez de zumo) en una especie de tubo de ensayo metálico, le pone el palito y los mete en un cubo enorme lleno de hielos. De la misma forma se mantienen las latas de bebida fresquitas.

Al rico heladoRefrescos

El día que fuimos a ver al laying Buddha nos encontramos con varios monjes budistas, entre los cuales se hayaban estos jóvenes budistas. Mi padre consiguió la mejor foto con ellos, muy simpáticos, pero el más pequeño huyó cuando quise sacarme una foto con él.

Mi padre con los monjes

Ya por la noche, en la variopinta Khao San Road me encontré con el Jack Sparrow (de Piratas del Caribe) tai. Tenía un puestito de pulseras y colgantes muy chulo, y podía vérsele jugueteando con monedas como el mismísimo pirata haría.

Conocí a Jack Sparrow

Esta vez, en vez de hopedarnos en la sucia y ruidosa Khao San Road, decidimos alojarnos en una zona un poco menos ruidosa, pero no por ello limpia. Se encontraba un poco más lejos del cogollo, pero aun así, muy a mano de todo. En la foto pueden verse los templos que había al lado del hotel, los cuales visitamos un día que alquilamos una ruta turística en tuk-tuk. Ruta muy económica porque, además de llevarte a los puntos más interesantes de la ciudad, te daban un pequeño paseo por alguna joyería a ver si picas. Fue ese día cuando descubrimos que nuestro hotel estaba al lado del Golden Mount.

Anochecer

Otro día nos fuimos de excursión: Floating Market, The Bridge On The River Kwai y el Tiger Temple. El mercado flotante, como siempre, increíble. El puente sobre el río Kwai, a parte de una película, es un puente, y ya. No hay más que ver, pero bueno, es interesante. Aunque hay que andarse con cuidado para que no te atropelle la máquina locomotora que tienen cruzando de un lado a otro del río.

Mi padre en el floating marketNo parecemos turistas, no

Puente sobre el río Kwai

El templo de los tigres es increíble, sobretodo lo que están construyendo. Da un poco de pena, pues están ahí todos los tigres asobinados, pero es muy bonito, y una experiencia única. Durante la sesión fotográfica (pues te van sacando fotos con casi todos los tigres), te acompañan dos tailandesas, una con tu cámara hace de fotógrafa y otra te lleva de la manita para que no asustes/despiertes a los tigres. Entre pitstop y pitstop, las muy simpáticas te preguntan si tienes novia, estás casado, te dicen que eres muy guapo… bueno, todo lo posible por ligar contigo. Con mi padre y conmigo se echaron unas risas, pues les seguíamos el rollo; pero como mi madre no habla inglés, no pudieron entablar conversación alguna. Sin embargo, mi madre las mató callando y consiguió la foto más molona de todas. Ahí os la dejo.

Mi padre y el tigreEl tigre y yo

Mi madre con el tigre

Después de ver a los enormes tigres visitamos a las pequeñas fieras, que resultaron ser más fieras que los adultos.

El mini-tigre furioso

Tras el arrebato agresivo contra su cuidador me toca ser la primera persona en tomarse una foto con él. Mantengo las distancias, pues un zarpazo suyo no es moco de pavo…

Con el mini-tigre

Y tras unos días de compras y regateos por Bangkok, volamos a un destino mucho más paradisíaco…